| Nuestra Parroquia data del siglo XVI, se trata pues de un templo gótico tardío. De estilo gótico sólo conservamos el presbiterio o altar mayor. En un principio la Iglesia era más bien pequeña. Iba desde el altar mayor hasta lo que hoy conocemos como el túnel, que está situado debajo del coro. Las bóvedas de la iglesia eran de piedra, lo mismo que la bóveda actual del presbiterio, y la entrada estaba por debajo del coro. Con el tiempo se piensa en una ampliación, y en el siglo XVII comienzan las obras. La idea es tener un templo amplio y el proyecto parte en hacer un edificio de planta basilical, con dos naves y tres cuerpos, rematando el edificio con una portada grandiosa.
La fachada data de 1651 y es mandada construir por Juan de Rodrigo. Juan de Rodrigo quiere hacer una monumental fachada, pero debido a las penurias económicas que por aquella época pasa nuestro pueblo, realiza la actual portada intentando disculparse a través de la Octava en verso que aparece en dos cuadros de piedra en los laterales. La fachada tiene forma de triángulo con un total 12 esculturas repartidas en pisos y realizadas por el escultor Francisco Isla Coterón. La intención de Juan de Rodrigo es crear una fachada tipo retablo, que ofrezca un mensaje a todos aquellos que la contemplan. Por eso no es de extrañar la cantidad de imágenes y los textos que las acompañan. La portada comienza arriba con el Padre Eterno. En su mano izquierda lleva la bola del mundo y con la derecha extiende su bendición, del pecho sale una paloma que representa la figura del Espíritu Santo, y debajo de la imagen aparece una leyenda que dice. "A solo Dios la honra y la Gloria". Debajo de él, tenemos a su Hijo, El Salvador, representado también con la bola del mundo en sus manos. Si Dios es el creador del mundo, Jesús es su Salvador. Debajo del Salvador aparece la figura de San Benito. En sus manos lleva un libro que simboliza la regla monástico creada por él e irnitada por muchas órdenes religiosas. No olvidemos que el monacato representó gran parte de la Historia de la Iglesia y ser monje, era llegar al grado mayor de perfección en la vida cristiana Al lado izquierdo de San Benito aparece San Frutos, un santo que vivió en el siglo VIII. La historia nos cuenta que fue un rico propietario de Segovia y que repartiendo todas sus riquezas con los pobres se hizo ermitaño viviendo en un monte al lado de Sepúlveda. Su vida estaba dirigida por la oración, comer hierbas, dormir poco, martirizar su cuerpo y servir a Dios. Al lado derecho de San Benito está San Mauro que fue discípulo suyo. San Benito le envió en el 528 a Francia donde fundó un monasterio basado en la regla monástico por él creada. Encima de la puerta de la Iglesia aparece la figura de Nuestra Señora de la Asunción y una leyenda que quiere ser una catequesis: "Hombre si eres racional defiende con honra y vida que es María concebida sin pecado original" y debajo de esta leyenda aparece otra frase; "Rezando un padrenuestro y un Avemaría a esta Santísima imagen se ganan 40 días de indulgencia plenaria".
La fachada está protegida por 4 pilares en su base y en ella aparecen los 4 evangelistas con sus respectivos símbolos: San Mateo aparece el ángel, San Marcos con el león alado, San Juan con el águila o un dragón en referencia a la Apocalipsis y San Lucas con el toro. Se reconoce así que los pilares en los que se sustenta la fe de la Iglesia son los 4 Evangelios que nos han transmitido la vida y el mensaje de Jesús. También en la fachada aparecen a ambos lados el escudo de familia de Juan de Rodrigo, que como bien sabemos los que vivimos en Cogeces del Monte, fue natural de nuestro pueblo. El verdadero tesoro de nuestra parroquia se encuentra en su interior. A la entrar en la Iglesia nos encontramos al lado derecho con el antiguo reloj de la torre. Se trata de un reloj de 1645, con un mecanismo muy sencillo. Está dividido en dos partes. Una parte es el mecanismo propio del reloj y la otra es la parte que servía para dar las horas por medio de sucesivos golpes de campana. Una de las características de estos relojes es su maquinaria sencilla, de ésta forma podían ser arreglado por el herrero del pueblo. Nada más pasar el portal, entramos en la iglesia y podemos admirar el retablo mayor. Se trata de un retablo renacentista del siglo XVI. Los retablos del XVI se caracterizan por ser catequesis visuales para el pueblo cristiano.
En la base tenemos a los 4 evangelistas, padres de la Iglesia y los fundadores de las ordenes mendicantes (dominicos y franciscanos). En la nave del evangelio podemos contemplar un retablo del siglo XVII. Es un retablo barroco, aunque las imágenes que contiene son anteriores. Aparece Cristo crucificado, a los lados, San Lorenzo y San Esteban (diáconos de la Iglesia) y en lo alto el Bautismo del Señor, San Nicolás y San Cristóbal. Enfrente de este retablo tenemos la pila bautismal con forma de concha del siglo XVI. Una de las joyas de nuestra parroquia es la Virgen de la Armedilla, una talla románica del siglo XII. Proviene del convento que lleva su nombre y que está a 3 kilómetro de nuestro pueblo. Después de la desamortización y la expulsión de los frailes del monasterio, la talla vino a nuestro pueblo debido a su gran devoción. La talla ha sufrido numerosas amputaciones y ataques de carcoma. Una de las cosas que llama la atención es la falta de manos y la falta de la cabeza del niño. Todo ha sido producido por la mano del hombre y por la moda que vino a Castilla de vestir las imágenes. En la sacristía se conserva las manos postizas y el niño.
Entre los dos retablos podemos contemplar en una repisa la figura de San Antonio de Padua, patrono de nuestro pueblo. Se trata de una talla del siglo XVIII y en ella vemos al Santo con el niño Jesús en los brazos. Cogeces y San Antonio están muy unidos y prueba de ello es la gran devoción que aún se le profesa. No olvidemos que la jota del Pingacho, tan conocida en nuestra provincia, proviene de este pueblo. Pero la riqueza de nuestra iglesia no termina en lo que es propiamente el templo. En la sacristía encontramos otra joya. Se trata de la cajonería de nogal del antiguo convento de la Armedilla. En el centro aparece la figura de San Jerónimo con el león. Además, se puede ver en un expositor de madera, pequeños objetos de gran valor que la parroquia conserva. (cálices, tallas, incensarios, y ropa litúrgica antigua). Espero que el visitante cuando se acerque a nuestro pueblo pueda descubrir la gran riqueza artística e histórica que posee. En una época de nuestra historia como región, nuestros pueblos vivieron un gran esplendor y desarrollo. Esperemos que los tesoros que aún contienen puedan mostrar lo que fuimos y con orgullo conservamos. |